Homenaje a Jesús Poveda

viernes, 31 de agosto de 2012

AMISTAD CON RAMÓN SIJÉ.


(Ramón Sijé, seudónimo de José Ramón Marín Gutiérrez)

AMISTAD CON RAMON SIJÉ

La amistad que yo tuve con José Marín Gutiérrez, conocido posteriormente como "Ramón Sijé", data del año 1928. Tenía José Marín, en aquel entonces, 15 años de edad.
Desde ese mismo año sellamos entre ambos una amistad verdaderamente entrañable (1), pues dado el ambiente en que nos desenvolvíamos en aquel pueblo de Orihuela, difícil era encontrarse uno con otro joven, de casi la misma edad (2), con idénticas inquietudes literarias que no fueran las de la crónica local y el ampuloso tema del provincialismo; pues Orihuela tuvo, y seguía teniendo, periodistas y escritores todos cortados por el mismo patrón: su amor al terruño, sus cantos y alabanzas a sus fiestas tradicionales, su ambiente jesuítico y beato, que lo exprimió e hizo de él su gran poema nuestro Gabriel Miró (3), casi tabú para muchos.

De este trato mío cotidiano con el que después se llamaría Ramón Sijé, aunado, poco tiempo después, con el que tuvimos los dos amigos con Carlos Fenoll y Miguel Hernández, surgió lo que nos distinguió de los demás escritores localistas; y ello fue que pusimos en boca de toda Orihuela el nombre de Gabriel Miró, como maestro y guía de nuestro grupo (4); el de Azorín, como guía espiritual de otro concepto de la palabra escrita; y el de sacar a flote a un Juan Ramón Jiménez, un García Lorca, un Machado, un Neruda, un Alberti, un Aleixandre, remozando así -gracias a los primeros viajes de Miguel a Madrid- el ambiente literario de aquel pueblo con olor a sacristía. Orihuela, a la fecha, no ha cambiado en este sentido.

Nosotros admirábamos en Sijé su portentosa memoria y su tenacidad como escritor. Era admiración nada más, pero no emulación. Se ha dicho que era el guía espiritual, o literario, en nuestras tertulias o encuentros en la tahona de mi suegra (5). Esto es falso. Esto es un invento que se sacó de su mollera un adolescente de aquel tiempo que ahora es poeta y escritor, al que se le subió a la cabeza, por los años 50, su título de "benjamín" de nuestro grupo, del que mi pobre y querido cuñado Carlos Fenoll, sabiendo que mentía, se lo adjudicó, con relación a nuestra revista "Silbo", obra mía, y cuando el tal "benjamín" ni siquiera vivía ya en Orihuela (6).
Tratar a Sijé era tratar a un intelectual, hecho y derecho. No tenía dobleces, pero sí mucho carácter y mucha seguridad en sus juicios. Yo era -y soy- de izquierdas, y él lo fue de derechas, muy católico, apostólico y romano. Rara vez sacábamos a rodar esta circunstancia en nuestra amistad. Con sus ideas y su punto de vista sobre política -y ya en plena República-, jamás llevaba éstas a una ruptura con sus amigos o conocidos.

Visité su vivienda muchas veces, y su cuarto de estudio, muy modesto. Era un trabajador infatigable. Todo lo escribía a mano. Se le había hecho un callo en el dedo corazón de la derecha. Su casa y su ambiente en ella parecía como el de un claustro: todo recogimiento, todo a media luz.
El padre de Sijé, que se pasaba las horas del día en su tienda de tejidos, en la planta baja, era un hombre buenísimo. Yo pasaba por allí, en la Calle Mayor, él estaba en la puerta; me paraba a saludarlo y le obsequiaba un cigarrillo, que se lo fumaba a escondidas de su mujer.

Sijé y yo fundamos la revista "Voluntad", y su primer número apareció, precisamente, motivado por la Semana Santa. Teníamos que seguir la regla establecida en Orihuela si queríamos contar con anunciantes para costearnos el lujo de dar a luz una revista literaria. Esta pobre semipaternidad de ser yo cofundador con Sijé, y nadie más, me lahan escamoteado en cuanto se ha dicho y escrito en mi pueblo, no sé si porque yo era "rojo" y estaba en el exilio, o porque así convenía más a los "señoritos" de Orihuela, que ahora todos son mis amigos y que no se explican porqué me fui yo al exilio. ¡Cosas de la vida!.

Sijé hizo pocos viajes: a Murcia, Sierra Espuña, Córdoba y Madrid. Este último lo hizo con intención de conocer personalmente a José Bergamín. Ya había publicado él en "Cruz y Raya" su ensayo sobre San Juan de la Cruz (7), y en el periódico "El Sol", un folletón (8). Usted ya conoce todo esto.

Sus relaciones con Giménez Caballero (el "inspector de alcantarillas" de la "Gaceta Literaria"), me parecieron siempre de lo más funesto en su vida de escritor. Giménez Caballero era un estrafalario personaje, muy mediocre y muy retorcido, más fascista que el mismo Mussolini.

Cuando empezó a surgir un Sijé distinto al que conocíamos, fue cuando se rodeó de un grupo de "señoritos" y un fraile (9) para que lo apoyaran en su empresa de tener él su revista propia, y de ahí salió su "Gallo Crisis", en plena República; revista literaria ésta que fue costeada por aquellos para llevar más agua a su molino - a la derecha recalcitrante-, y como una premonición de lo que le ocurrió a la pobre República Española. Neruda tenía razón con lo de "sotánica-satánica" (10).
Cuando Sijé muere, finalizando el año 35, yo estaba ya bastante distanciado de él, al extremo de que a veces nos saludábamos en la calle y a veces no. A Miguel le pasó lo mismo.

Torrevieja, 5 de abril de 1984.
Jesús Poveda.



NOTAS:
(1) A esta amistad se ha referido Jesús Poveda en otras ocasiones, especialmente en su libro Vida, pasión y muerte de un poeta: Miguel Hernández; Méjico, Ediciones Oasis, SA., 1975; págs. 31-34.
(2) Ramón Sijé había nacido el 16 de noviembre de 1913 y Jesús Poveda había nacido en Murcia el año 1912.
(3) Gabriel Miró dedicó a Orihuela, Oleza, dos de sus mejores obras capitales: Nuestro Padre San Daniel (1921) y El Obispo Leproso (1926).
(4) Vid. RAMOS, Vicente; Miguel Hernández,
Madrid, Gredos, 1973; págs. 25-35. Del mismo: Literatura alicantina, Barcelona, Alfaguara, 1966; págs. 243-284.
(5) La familia Fenoll tenía una panadería en la Calle Arriba, de Orihuela (hoy Calle del Poeta Miguel Hernández) donde, en ocasiones, tenían lugar conversaciones literarias entre miembros de este grupo de amigos.
(6) Jesús Poveda alude al escritor Manuel Molina, quien ha defendido sus posicionamientos en varias obras, como: Miguel Hernández y sus amigos de Orihuela (1969), Amistad con Miguel Hernández (1971), Un mito llamado Miguel (1977), etc.
(7) SIJE, Ramón: "San Juan de la Cruz (Selección y notas)", revista "Cruz y Raya", núm. 9, Madrid, 1933; págs. 86- 100.
(8) Debe referirse Poveda, seguramente, al trabajo de Ramón Sijé que lleva por título "Wilde contra Dickens. Defensa de la sencillez", aparecido en "El Sol", de Madrid, el 19 de enero de 1932.
(9) Hace referencia a la redacción del "El Gallo Crisis", que estaba formada por Jesús Alda Tesán, Juan Colom, Tomás López Galindo, José María Quílez y Sanz y Fray Buenaventura de Puzol. Su director era Ramón Sijé y figura como secretario, Juan Bellod Salmerón.
Tomado de una carta de Pablo Neruda a Miguel Hernández, fechada en Madrid el 18 de agosto de 1935. El párrafo dice: "Celebro que no te hayas peleado con Gallo Crisis, pero eso te sobrevendrá a la larga. Tú eres dema¬siado sano para soportar ese tufo sotánico-satánico"... Son harto conocidas las opiniones negativas de Neruda sobre la revista que dirigía Sijé. Vid. IFACH, María de Gracia; Miguel Hernández, rayo que no cesa, Barcelona, Plaza y Janés, 1975; págs. 141 y ss.


Puiblicado en la revista "Batarro", nº 2, enero-abril de 1990, pág. 21-22

(Archivo de Marisa Poveda)

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